Entrevista con Rigoberto Pérezcano, director de ‘Norteado’

En el marco del Festival Internacional de Cine en San Francisco, platicamos con el cineasta mexicano Rigoberto Pérezcano sobre Norteado, su primera película de ficción. La cinta gira en torno a un joven oaxaqueño que se queda trabado en Tijuana tratando de cruzar a Estados Unidos. La ironía, la mezcla de documental y ficción, y la improvisación con los actores, hacen de Norteado una película fresca y única admirada por la crítica.

¿Cómo surgió el proyecto de Norteado?
Yo estaba varado en Oaxaca, en el sur de México, con un proyecto que llevo pensando en él ya casi 10 años de mi vida y espero poder filmar el próximo año, que se llama Carmín tropical. Por alguna u otra razón se cayó varias veces y yo creo que se cayó para bien, porque ahora creo que tras haber hecho Norteado tengo más experiencia para finalmente filmarla. Entonces llegó Edgar San Juan, quien es el productor de la película y me dice, ‘lee lo que llevo yo trabajado del guión de Norteado’. Con la primera lectura me dije ‘una película más de inmigración cuando el tema ha sido tratado tantas veces’.

Sí, por ejemplo Sin nombre y Crossing Arizona son dos películas sobre el tema que se acaban de estrenar acá…
Exacto, muchas películas sobre inmigración. Entonces me preguntó si quería dirigirlo. Me lo pensé muchísimo porque el tema es muy delicado. Pero con el tiempo me dije ‘voy a asumir el reto, y hacer una película sobre inmigración pero desde otro ángulo’.

Creo que de alguna manera casi todas las películas ya no son tan originales a través de los años que lleva el cine. El reto para mí era hacer una película sobre la inmigración diferente, que fuera respetuosa y seria con el tema de la inmigración pero sobre todo que tuviera un humor involuntario. Ironía incluso. La ironía y el humor viene de los personajes y cómo se desenvuelven a través de su psicología. A los mexicanos nos gusta reírnos mucho de nuestra tragedia. Y de ahí partimos para hacer Norteado.

¿Los migrantes cruzan aún hoy día así a la brava como en tu peli o es parte del tono más liviano que le querías dar? Y la idea del sillón es chistosa…
Nuestros paisanos, la gente de México y Latinoamérica tienen un ingenio maravilloso al intentar cruzar la frontera. Cada vez que leíamos una forma nos causaba una risa. Entonces a partir de ahí dijimos bueno vamos a tener que darle ese toque humorístico a la película. Nosotros queríamos hacerlo con ese tono ligero pero, insisto, muy respetuoso. Y me ayudó muchísimo cuando encontré a mis actores.

¿Cómo escogiste a los actores?
Quería retratar ese mestizaje que sigue perdurando en México, en el cual encuentras gente diversa, con rasgos indígenas, gente mestiza y gente de repente del norte del país con rasgos más caucásicos. Quería actores completamente nuevos, frescos. Nunca pensé en actores conocidos. Es la ópera prima de los cuatro. Y creo que eso le da más fuerza a Norteado, porque quería tratar de encontrar a seres humanos y no actores. Les pedí que olvidaran todo lo que aprendieron en las escuelas de actuación, si tuvieron esa educación. Quería personajes espontáneos, naturales, que tuvieran esas cosas que tenemos la gente normal que de repente nos callamos y de repente hablamos, parpadeamos, volteamos para otros lados.

Al principio de la película los actores actúan sin decir nada. Se siente tensa. Pero luego poco a poco se aproximan y la película se hace más cálida. Porque cambia de tono según los personajes se relacionan, hasta cómo está iluminada. Muy impresionante cómo evoluciona esa tensión.
La película empieza como una más sobre inmigración. Quería que el espectador dijera ‘uy, por qué pagamos para entrar a ver esto que ya hemos visto muchas veces’. La soledad, la desgracia… Pero luego cambia. El plan era cambiar la narración y mandarla a otra dirección y que el espectador no supiera qué vio del principio al final. El espectador se cuestiona si los primeros 20 minutos, que no tienen diálogos, que son bastante pesados, no hay música… Y de repente en el minuto 21 la película cambia en su estructura y el movimiento es mucho más rápido. Empiezan diálogos y empieza música y empieza diversión.

Tu experiencia anterior es en el campo documental, pero haces buen uso de técnicas de ficción como la reaparición de las fotos, el leitmotiv musical de Los Relámpagos del Norte o cómo usas la línea discontinua de la carretera para significar.
Como director, mi obligación es proponer y decir ‘yo creo que el cine va por esta manera’. O lo que yo he aprendido yo creo que se puede llevar a cabo en esto. Me encanta que ustedes hayan observado eso, puesto que mi propósito es construir una película a través de imágenes, y con poca música y pocos diálogos.

¿El trabajar con actores no profesionales y la improvisación estilo documental alteró la cinta?
El documental fue mi principal herramienta para llegar a la ficción. Yo sabía que en algún momento en mi vida iba a llegar a la ficción. El documental me iba a permitir a mí saber qué clase de individuos, qué clase de temas, cómo tratar una ficción. Mentalmente el documental te ejercita un músculo cerebral, que cuando tienes problemas en la ficción, tienes que empezar a responder y darle una solución.

¿Que quiere decir Norteado?
‘Norteado’ en México lo ocupamos para alguien que está perdido, confundido. ‘Está norteado”, decimos. Creíamos que era el mejor título para la película porque Andrés está completamente perdido y nortea a los que están allí, que ya estaban bastante norteados también. Ella, Cata… están perdidas también. Casi contagias a la gente, te voy a confundir un poquito. Creo que es título ideal sobre todo porque Andrés está interesadisimo en el norte de México.

¿Estudiaste cine?
Yo estudié cine en el CUEC en la Ciudad de México, Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, que pertenece a la UNAM, la escuela más antigua de Latinoamérica en cinematografía y la más barata. Pero me salí al segundo año y medio. Preferí irme a hacer sonido, aprender por mi cuenta, hacer documentales y trabajar como asistente de dirección. Y a partir de ahí empecé a trabajar.

¿Tuviste acceso a centros de detención migratorios para filmar?
No, fue imposible. El productor se movió muchísimo con tal de tratar de poder filmar en un centro de detención, pero para los norteamericanos es un sitio de máxima seguridad. A mí me pareció uno de los sitios más tristes que pueda haber en la humanidad. Creo que nadie merece estar en esos lugares recluidos. Me parece lamentable que la humanidad tenga todavía ese tipo de lugares.

La directora de arte Ivonne Fuentes sabía que no nos iban a permitir e inmediatamente empezó a hacer bocetos. Su trabajo fue muy bueno, porque es una película independiente con poco presupuesto. Contratamos a unos verdaderos inmigrantes que estaban a punto de cruzar a Los Ángeles y los metimos ahí a probar, y ellos me dijeron después ‘nos asustamos, vimos esto y fue así como… los colores, la colocación, cómo está todo es casi igual’.

Sin embargo la foto de Bush en la pared es una libertad creativa que me di yo, porque ahí no puede haber ese tipo de fotos, porque son de vidrio y podría ser un arma. Yo la puse como diciendo ‘ya los atrapamos, ustedes están en Estados Unidos’. Y creo que funciona, no tienes que decir ‘centro de detención, San Diego y luego la bandera de Estados Unidos’, sino más bien y de un solo tiro, tratar de economizar a través de las imágenes.

Si, tienes ese don de comunicar efectivamente con imágenes… ¿Investigaste acerca de películas anteriores sobre el tema de la inmigración?
Sí traté de ver lo más que podía de cine de inmigración y tratar de leer lo más que pude. Desde Espaldas mojadas de Alejandro Galindo, que es de las pocas películas mexicanas de los años 50 que habla sobre la migración y tiene un personaje cómico interpretado por Óscar Pulido y que lo hace muy serio, que es maravilloso. Ví documentales también. Y en todos siempre se da una tragedia. Y no quiero decir que no sea trágico. El fenómeno de la migración es bastante lamentable. Pero la idea era hacer un drama con esperanza al final, y nadie afortunadamente nos ha criticado porque hemos sido irrespetuosos con la inmigración. Sino simple y sencillamente la tomamos de otro punto de vista.

Yo creo que lo trágico lo comunicas formalmente de manera muy efectiva, mediante la paleta de colores, austeridad visual, y lo que tiene de seca y silenciosa la película…
Sobre todo en la primera parte, la más dramática.

Volviendo a sobre cómo decides tomar otro rumbo con tu película a los 20 minutos… Como que te alejas de lo expositivo y las estadísticas, y te enfocas en la humanidad de los personajes, todos afectados por la realidad de migrar.
Mi función como cineasta es sugerir. No tengo nada que enseñarle a la gente, no soy un sabelotodo. Más bien es como decir ‘existe un muro y este muro no les va a permitir a estos personajes continuar con su propia vida’. El muro siempre está presente en la película y se convierte en otro personaje. Con eso explico que hay una estadística, que la gente muere, que hay migración, que hay desempleo, que hay falta de una reforma migratoria, que existe ignorancia a través de la gente que está tratando de migrar que se sufre mucho con los que migran y no solamente mexicanos, centroamericanos también. Y que hay un problema grave y que mientras no se resuelva, ese muro, por más grande y por más largo que esté, se va a seguir cruzando.

Y sobre todo creo que Norteado aparte de ser una película sobre la migración creo que también creo que en la segunda parte toma como pretexto la migración para explorar lo que me interesaba mucho más retratar las relaciones de estos personajes. Su psicología. Y se hacen mucho más humanos. Creo que esa era mi función. Las películas sobre la migración solamente hablan de la desgracia y el drama. Y sí que lo hay, pero también hay personajes y seres humanos como Andrés que tienen deseos, que bailan, que se divierten y que de alguna u otra manera son unos cabrones. Entonces hay un ser humano ahí, y era mi función hacer eso, decir este es Andrés y es uno de lo muchos que viven, quiere trabajar y son seres humanos con defectos y cualidades como todos nosotros.

A la película le está yendo muy bien, ha recibido varios premios y ha sido nominada para los premios Ariel…
La película tiene 17 festivales internacionales, entre ellos 14 premios. Lo cual es una satisfacción muy grande.

¿Se distribuirá en Estados Unidos?
Ahorita ya está amarrada su distribución Suiza, Bélgica, Francia, España y estamos tratando de que se pueda distribuir en Estados Unidos.

Felicidades, a ver si nos ayuda a reflexionar sobre el tema de la inmigración.
Claro, y  mientras haya leyes como la que está pasando en Arizona, el tema va seguir dando para más, se harán más películas. Mientras siga habiendo republicanos diciendo que los inmigrantes son criminales que hay aquí entonces vamos a seguir con el tema. Mientras siga el desempleo, mientras no haya una reforma migratoria, mientras no se pongan claras las cosas de parte de los dos gobiernos, se va seguir hablando del tema hasta que haya una solución.

¿Nos puedes hablar un poco más de Carmín Tropical? No nos aguantamos por verla…
Es una película sobre Claudia Díaz, un travesti que regresa a su pueblo a investigar un crimen y lo único que encuentra es el amor con el policía que lleva la investigación. Mezcla ficción y documental.

 

 

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