Vida en la corrala: conversación con Marina Seresesky y Álvaro Lavín, realizadores de ‘La puerta abierta’

Vecindades en México, ‘projects’ en Estados Unidos, mesones en El Salvador, ‘estates’ en Inglaterra, conventillos en Argentina, ‘banlieues’ en Francia… En España se llaman corralas, edificios de viviendas donde la gente pobre y marginada vive como si fuera cárcel. Amontonada, con inevitables roces, pero también con camaradería.

Marina Seresesky filmó La puerta abierta en una corrala madrileña, con “un patio en el medio a donde dan todas las casas, por lo cual cuando tiendes la ropa o sales a regar las plantas tienes a tu vecino enfrente”, en palabras de la actriz argentina convertida en directora de cine.

“La vida se hace a puertas abiertas porque hay un flujo muy grande entre los vecinos”, dice Seresesky, quien vive en Madrid desde hace casi 20 años. “Se llevan bien pero también se llevan muy mal”.

Sirvan como referentes tebeos como “La familia Burrón” y “13, Rue del Percebe”, o películas como Gomorrah de Matteo Garrone o La Haine de Mathieu Kassovitz, los cuales suceden en espacios similares donde cohabitan un coro de personajes peculiares.

La puerta abierta es una película de tono agridulce, al tratar un tema duro con cariño y sentido de humor. A pesar de sus penurias, los entrañables personajes componen una orquesta humana y divertida.

Charlamos Marina Seresesky y el productor Álvaro Lavín tras el estreno mundial de La puerta abierta en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, donde fue premiada con el mejor guión. Para Seresesky, su primer largometraje es una “evolución natural” del cortometraje que realizó en 2012, La boda, nominado al premio Goya y ganador del premio del público en el New York Short Film Fest.

La directora Marina Seresesky durante la filmación de ‘La puerta abierta’.

 ¿Cómo nació tu pasión por el cine?
Soy actriz. De teatro sobre todo. Empecé en Argentina, de donde yo soy. Luego ya me fui para Madrid, donde llevo casi 18 años. He estado al otro lado de la cámara mucho tiempo. Siempre escribía bastante y hace siete años empecé a escribir guiones. Y lo primero que escribí fue un corto.

El cortejo en 2010…
Uno anterior, El cortejo en 2010, La boda en 2012 y luego hice un documental. Funcionaron tan bien que fue un incentivo para mí. Y con Meridional Producciones, que siempre me ha apoyado en todo, decidimos embarcarnos en el largo. Hasta llegar al largo fue un camino lento pero sin pausa.

Y el cortometraje La boda recibió varios premios…
El cortejo también, pero La boda tuvo muchos premios importantes. Llegamos a la nominación de los Goya, que nos abrió muchas puertas. Un corto que habla de la inmigración de una manera como La puerta abierta, que es comedia y drama a la vez. Funcionó muchísimo, ha sido una suerte y un gran espaldarazo para nosotros ese corto.

El tema central de La puerta abierta, comentabas ayer después de la presentación, es la relación entre madre e hija, mientras que al tema de la prostitución recurriste para fortalecer la historia.
Sí, me parecía que le da una cosa mucho más trágica a la vida de esta mujer, Rosa, que vive tan encerrada en sí misma. Siendo prostituta y siendo una prostituta de esta clase, que está todas las noches en la calle, con frío o con calor, subrayaba la amargura que tiene. Y con la edad que tiene además, yo creo que acentuaba mucho el dramatismo del personaje.

Y la relación madre-hija que retratas en la película, ¿es como la tuya con tu mamá?
Está un poco inspirado. Las madres y las hijas muchas veces tenemos unas relaciones de amor y odio. En la película está en extremo. El personaje de la madre es una loca que se cree Sara Montiel y es muy mala, cosa que mi madre no es. Pero sí que tuve en una época una relación complicada y esas cosas aparecen en la película. En el fondo de esta relación tan traumática y tormentosa hay un gran cariño y amor, pero no saben cómo decírselo y tienen una manera de relacionarse muy mala.

Y el personaje transgénero de Lupita interpretado por Asier Etxeandia, ¿por qué recurriste a él?
Es una realidad de la corrala, este tipo de construcción donde vive mucha gente distinta. En esta corrala hay cubanas, hay rusas, hay un travesti… Era como ejemplificar cómo se vive ahí. Me pareció un personaje muy tierno el de Lupita. Me gustaba que este personaje, que siempre tenemos asociado al show y a una cosa más extrovertida, pudiera ser alguien muy tierno y muy buena amiga. Me gustaba esa polaridad del personaje y me servía para contar la historia.

¿Qué es la corrala, un tipo de estructura?
Sí, es muy madrileña. Tiene un patio en el medio a donde dan todas las casas, por lo cual cuando tiendes la ropa o sales a regar las plantas tienes a tu vecino enfrente. La mayoría de la vida se hace a puertas abiertas porque hay un flujo muy grande entre los vecinos. Bueno y malo, como en la película. Se llevan bien pero también se llevan muy mal. Hay mucho ruido, muchas voces, mucha música.

¿Cómo influyó este espacio tan reducido de la corrala en la producción?
[Álvaro Lavín, productor] Fue muy interesante hacer seguimiento del proceso de adaptación del plan de trabajo de Marina al espacio. En Madrid ponerte a alquilar un edificio entero, imagínate la locura que es, pero Marina nos facilitó mucho. Como tiene las cosas tan claras, lo que hubiera podido ser un enemigo enorme del rodaje en sí y que luego en el montaje se encontrara con demasiadas sorpresas, se convirtió en un aliado de la película.

Porque hace que esté teñida de esa angostura, de esa cercanía de la cámara al actor porque no hay más espacio. Pero estuvo muy condicionada. Fue una auténtica locura. La película tiene alma, no sólo por el guión que Marina nos presenta, sino por lo que ella consigue transmitir al resto del equipo. Y mucho más en un espacio tan reducido. En un espacio que no creo que llegaba a 100 metros cuadrados había días que estábamos 80 personas. Y aún así, la concordia que reinó en el rodaje, dirigido absolutamente por Marina y por la maravillosa complicidad que tiene con Carmen Machi.

Éramos una familia más de la corrala. Se abría la puerta y teníamos 15 vecinos. Se creó tal unión, tal comunión con todos los habitantes de esa corrala que nos hizo volar. Lejos de que se convirtiera en un obstáculo, se convirtió en una característica muy especial de La puerta abierta.

Y contribuyó a la sensación de encierro que transmite la película …
Sí, este encierro también era parte de la historia. La casa donde están encerradas. La madre que quiere siempre abrir la puerta y la hija que quiere cerrrarla. Para mí era parte de la metáfora de lo que se contaba en la historia. Rosa quiere que pase todo puertas adentro, porque también ella está puertas adentro al no querer salir de sí misma. La película es esto: el intento de abrir la puerta y que Rosa pueda salir a vivir la vida.

¿Se ensayó mucho? ¿Cuánto duró la filmación?
La filmación duró muy poco porque teníamos muy poco tiempo. Carmen Machi, la protagonista, es una actriz muy conocida y tiene muchísimo trabajo. Y como ella quería hacer la película a toda costa sólo teníamos un mes para rodar, lo cual exigió mucho del equipo, de la producción y de los actores. Lo que sí hicimos es ensayar mucho para no perder tiempo en el rodaje. Ésta es una película de actores que requiere una gran entrega de los actores. El trabajo con los actores, porque yo también soy actriz, es lo que más me gusta. Hablamos mucho entre todos. Más que para que se dijera la frase exacta, para entender lo que contábamos.

Y para lograr ese tono entre tierno, gracioso y serio de la película…
Exacto, eso es. Es complicado transmitir cuál es el tono de la película. Porque uno lee el guión y, a veces es difícil. Aunque gran parte esté en el guión, la sutileza y los pequeños detalles fueron saliendo con los ensayos y en el rodaje.

¿Cuáles son los planes para La puerta abierta? ¿Somos los primeros que la hemos visto aquí en Guadalajara?
[Álvaro] Sí, absolutamente. Nos vamos ahora a Sofía, Bulgaria, a un festival para primeras y segundas películas de los realizadores, y a Chicago Latino. Ya estamos en el San Diego Latino Film Festival que empezó el día 10. Y de ahí vamos Amsterdam. Y de ahí seguramente haremos London y Berlin Spanish Film Festival, que ya se han interesado por la película. Y luego estamos empezando los contactos de distribución para estrenar en España. Hemos tenido un mes y medio de cinco festivales fantásticos. Y ya estamos con otro proyecto, porque empezamos una coproducción…

Marina Seresesky (abajo, dcha.) fue galardonada con el premio a mejor guión por ‘La puerta abierta’ en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, marzo de 2016.

Háblanos de ese nuevo proyecto.
[Marina] Es un cambio total. Es una película de suspense y de época que no tiene nada que ver con La puerta abierta. Habla sobre la fotografía post-mortem. Es un proyecto que leyó aquí una productora mexicana y se enamoraron del proyecto. Estamos en plena coproducción.

[Álvaro] Lo íbamos a rodar en Galicia pero ahora parece que los vamos a rodar en Mérida, México.

[Marina] Sí, seguramente la rodemos en Mérida, porque ahí hay mucha construcción de la época, porque necesitamos casas victorianas de la época, es 1860. Parte del reparto lo traeremos de España, entre ellos Carmen, la protagonista de La puerta abierta, pero el resto es todo mexicano, o sea que vamos a hacer una inmersión en el mundo mexicano.

¿Y rodar para cuando?
[Álvaro] A finales del año que viene. Tenemos ahora 3 días de trabajo muy intenso en México DF, presentamos Ibermedia, luego ya es presentar aquí… Ir un poco armando, porque será una película de más de 2 millones de euros que necesita un soporte financiero muy importante.

¿La puerta abierta cuánto costó?
[Álvaro] Costó 766,000 euros, que ahora mismo en España no sería ni bajo presupuesto, porque ha bajado todo tanto que ya hacer una peli por 800 mil euros es lo que era hacer hace dos años una peli de 2 o 3 millones. Es una peli muy pequeñita sacada con inversión privada de la sociedad. No un crowdfunding pero sí gente que ha dicho ‘yo quiero apostar por esto’ y pone 50 o 60 mil euros. Y con muchísimo aporte de los mismos del equipo y que ahora empiezan ya a recibir. O sea ha sido fundamental. Después de rodar entró a una televisión, lo que nos ha dado ya un poco de empuje, y ahora estamos pendientes de varias reuniones para presentarla en televisión de pago. O sea, que espero que esta presencia en festivales nos va a venir muy bien para tranquilizarnos financieramente.

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