El fenómeno ‘Roma’ de Alfonso Cuarón

Roma es la mejor película del director Alfonso Cuarón hasta la fecha.

Quien ganara 7 Premios Óscar en 2013 por Gravity ambienta su nueva película en México, donde no filmaba desde que saltara a la fama con Y tu mamá también (2001). Es un retrato íntimo de su infancia en la colonia Roma de la Ciudad de México, contado desde el punto de vista de una muchacha oaxaqueña empleada de hogar.

Entrañable, encantadora y entretenida, su cinematografía, ritmo, montaje, dirección de arte, sonido, realización son exquisitos. Roma es bella.

Pero Roma es también un fenómeno mediático y de auto complacencia. Producida por el gigante Netflix de cine online, la campaña que acompañó su estreno propuso un modelo de distribución y exhibición nuevos, al estrenarse en los cines varias semanas antes de su exhibición mundial en línea el 14 de diciembre, con el objetivo de poder optar a los Premios Óscar  y generar curiosidad.

Así mismo, la promoción de la película desplegó un aparato de mercadotecnia masivo nunca visto —una intensa campaña en las redes sociales, entrevistas comedidas que revelaban gradualmente los entresijos de la producción, una calculada unanimidad crítica sobre su excelencia, especiales monográficos, portadas en revistas con la actriz protagonista, presentaciones comunitarias por una causa.

Roma encandila tanto al público latino, que se reconoce en la idiosincrasia cultural que retrata, como al extranjero que goza de una película de arte y ensayo de tomas largas, con subtítulos, en blanco y negro.

Procedentes de Nueva York y camino a Morelia, charlamos con Alfonso Cuarón y las actrices Yalitza Aparicio y Marina de Tavira durante su breve visita al Castro Theater de San Francisco para una presentación especial de Roma.

(Yalitza Aparicio)

¿Como te escogieron para interpretar Roma?
Fue un casting algo largo. A Primero que yo fui fue en la comunidad de Tlaxiaco en Oaxaca, pero no lo hice con la intención de quedar o de obtener un papel, simplemente era como la curiosidad de saber cómo hacían los castings. Ya después cuando me hablaron para continuar con otro ahí fue donde realmente la pensé. Primero en Oaxaca y después fui al D.F.  Me dio como ese temor de creer que era trata de blancas porque no te daban mucha información, más que un casting para todas las mujeres con cualquier físico.

No decían quién iba a ser el director…
No, no decían nada. Y aparte allá nunca llegan a hacer un casting así que era ahí ese temor.

Y tú de curiosa mira dónde terminaste…
Pues fue más la culpa de mi hermana. Es que ella era la que quería hacer el casting. A ella  le hicieron la invitación. Y a mí me llevó y al final me dijo ‘no pasa tú porque yo ya no, estoy embarazada, ya falta poco y no tiene caso que lo haga’.

No tenías experiencia de actuar ni nada…
No. De hecho yo estaba estudiando para maestra de preescolar. Y apenas había terminado, llevaba como un mes de haber egresado cuando me hicieron esta invitación de formar parte de este proyecto.

¿Cómo fue la experiencia de la filmación? Ser dirigida por Alfonso Cuarón, cómo te tenías que expresar, tus sentimientos como personaje…
Al principio fue algo complicado porque era el tratar de olvidar que había tantas personas alrededor y también el olvidar que estaba ahí la cámara. Pero igual poco a poco me fui acostumbrando. Creo que a diferencia de Marina, como yo nunca había actuado no sabía cómo se hacía y yo creía que ese era un método normal que se estaba siguiendo, entonces solamente me dejaba llevar por lo que pasaba.

(Alfonso Cuarón)

Después del exitazo de Gravity, Children of Men… ¿por qué sentiste la necesidad de regresar a México y hacer una película como Roma en tu vida?
Son de esas cosas. Son momentos históricos en tu vida. Por un lado las condiciones se dan y por otro lado sentí que tenía las herramientas emocionales para abarcar esa historia.

Y lo hiciste todo: escribiste, produjiste, dirigiste, hasta la cámara…
Bueno es lo único distinto porque al último momento Emmanuel Lubezki, con el que siempre colaboré, no pudo hacerla. Eran como dos o tres semanas antes de empezar a rodar. Y fue el mismo Lubezki que me dijo ‘ya hazla tú’. Las demás funciones siempre las he hecho yo.

El período histórico que abarca tu película, los años 70 y 71 en que tú creciste, ¿qué tan distinto ves ahora a México en materia de derechos humanos y con López Obrador como presidente?
Todas las enfermedades que tenía el México de los setenta no han cambiado. Si acaso, se han agudizado. Entonces veremos qué pasa. Yo tengo esperanza de que sea un cambio de sistema realmente de sustancia y no solo de forma.

(Marina de Tavira)

¿Como fue el casting de la película?
Fue un proceso muy largo. Yo no supe quién iba a ser el director de la película hasta el final realmente, un día antes de que la prueba fuera con Alfonso. Entonces en ese momento me impresionó mucho porque evidentemente es un director con el que ni siquiera soñaba trabajar.

Pero fue increíble cuando finalmente trabajé con él en la audición, fue muy amable, me dio mucha confianza y trabajamos mucho sobre la forma en que guardamos el dolor pero no lo mostramos. Esa es una línea dramática del personaje durante la película.

Fue la dirección que dio él durante el rodaje…
Una de ellas, hubo muchísimas. Sofía es una madre de familia que está viviendo un rompimiento muy duro y que va a tener que decirles en algún momento a sus hijos lo que va a pasar. Pero como madres nunca queremos que… solemos absorber toda la tristeza y todo el dolor para que ellos no lo vean. Es algo que las mamás hacemos.

¿A la película le está yendo muy bien no?
Estamos muy contentos. Sobre todo por la forma en que la gente reacciona, se acerca a nosotros y nos cuenta sus experiencias de infancias, nos hablan de sus nanas o de sus mamás… Es una película de alguna manera que también hace homenaje a las mujeres que se ven enfrentadas a tener que ser cabezas de familia y sobre todo el vínculo entre dos mujeres de mundos muy distintos.

Y en una época histórica que adquiere también un papel protagonista. Después de la matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968…
Sí, 1971. Y el año del halconazo, que fue otra represión estudiantil en la que también se mataron varios estudiantes y que tuvo el mismo modus operandi, que fue los famosos halcones que eran entrenados pero estaban vestidos de estudiantes para que pareciera que era una revuelta entre estudiantes cuando en realidad era una represión de parte del gobierno.

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